Hoy, en el cercanías camino a mi nueva casa en Fuenlabrada, me he dado cuenta por primera vez que empiezo tercero de carrera. Tercero. Solo me queda un año para acabar periodismo y sigo sin saber a que dedicarme cuando acabe. Periódico? Radio? Prensa? Sinceramente ahora me conformo con el sitio en el que me den trabajo.
Recordando, he pensado en mi útlimo año antes de empezar la carrera. La selectividad, los nervios de los exámenes, las despedidas con los amigos a los que creías no ibas avolver a ver en siglos y las preguntas sobre La Universidad (Créditos? Qué son los créditos? Convocatorias?? Eing??). Estaba bastante asustada, pobre e ingenua yo.
Después la pregunta: Donde voy a vivir? Decides si residencia o piso. Te pasas una semana valorando los pros y los contras y de repente te das cuenta que Fuenlabrada no tiene residencia. Bien. Piso entonces, porque la opción de vivir en Madrid y estar a casi una hora de la facultad no mola.
Una vez que encuentras varios pisos que ver te preguntas que tal serán tus compañeros nuevos. Serás unos frikis? Serán góticos? O peor, te tocará una super pija de la muerte? Yo he tenido mucha suerte con en este tema, pues he pasado dos años con unos compañeros y compañeras de piso geniales, los mejores.
Llegan entonces los recuerdos que haces en tu nueva vida, lejos de tus padres y de cualquier tipo de vigilancia adulta (el casero cuando viene a cobrar no cuenta). Haces nuevos amigos, te preguntas si encajarás entre la gente, etc. Para mi fue un renacer, prácticamente. Pasé de ser una chica bastante tímida a la persona extrovertida que soy ahora, y por eso le estaré siempre agradecida a mi época de universidad, a la que aún le quedan dos años y miles de historias por contar.
Hasta la próxima!
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