miércoles, 16 de febrero de 2011

Pantalones de campana

Buenas gente!

No he podido esconder mi asombro y mi miedo cuando al ir de compras hoy por la tarde me he encontrado en cada tienda en la que he entrado una sección (pequeña pero existente) de pantalones de campana. Pantalones. De. Campana.

Bien. Analicemos un momento el significado de esas palabras. Yo tengo 20 años y para mí el significado de esas palabras es: sudaderas cuatro tallas más grandes que la mía, botines con calcetines en la lengüeta, 20 kilos más, cero maquillaje y del pelo mejor no hablemos. Bien, una vez analizado su significado, comprenderéis el momento de pánico que he sufrido cuando los he visto en tiendas tan conocidas como Stradivarius o Bershka.

Al verlos, le profesé mi miedo a mi compañera de piso, que estaba de compras conmigo, y me dijo que a ella no le importaba que volvieran a estar de moda. Cuando yo usaba pantalones de campana, le juré y le perjuré a mi madre que no habría nadie en el mundo que me hiciera llevar pantalones pitillo, que eran odiosos y de lo más incómodo. Como es de esperar, eventualmente me convertí en una persona normal que viste ropa de su talla, así que terminé poniéndome pantalones de campana.

Pues bien, como ahora jurar y perjurar ya no tiene efecto, citando una famosa frase de ‘Lo que el Viento se Llevó’, a Dios pongo por testigo que nunca, NUNCA, volveré a llevar un pantalón de campana. Haced vosotros lo mismo.

A los pocos o ninguno que leeréis esto, por favor, no compréis esos pantalones. Decid NO a la campana. Os lo ruego. Con lo bonitos y cómodos que son los pitillo.

Hasta otra!

No hay comentarios:

Publicar un comentario